“Es el tipo de historia que obliga al historiador y al poeta a preguntarlo todo, cadena a cadena, eslabón a eslabón, paso a paso para reconstruir los hitos recorridos por esos personajes anonimos en la historia oficial y que sin embargo son los que echan a andar las ruedas de la historia”
Guillermo Rodriguez Morales
Los terremoteados de la Menzel. Entrevista Bernarda Aucapan
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La Junta de Vecinos N° 15 Menzel y la Corporación SERPAJ-Chile, tienen el agrado de invitar  a la presentación del libro “Memoria del desarrollo habitacional de Valdivia vista desde sus pobladores. Los terremoteados de la Población Menzel (1960-2007)”, de la investigadora Bernarda Aucapan Millaquipai. Publicación financiada por el Gobierno Regional de los Ríos.  La actividad se desarrollará el viernes 14 de mayo, desde la 18:00 hrs. en la sede de la Junta de Vecinos de la población Menzel, ubicada en calle José Victorino Lastarrias esquina Diego de Almagro. Valdivia.

La historia como un instrumento para  los pobladores

Por Bernarda Aucapán Millaquipai

Llevar a cabo un proyecto de historia local es una iniciativa que conlleva recursos y tiempo que generalmente no está a disposición de sus verdaderos protagonistas. Lo que no significa que estos actores no estén interesados o preocupados por contar los hechos o acontecimientos de los que han formado parte en el transcurso de sus vidas.

Las historias del barrio, de la población, de la organización es algo que siempre se cuenta, sobre todo cuando ella es una conquista colectiva. Allí se encuentra el sentido de pertenencia al grupo, de orgullo, de lazos y de amistades que se desea traspasar a los más jóvenes, a los hijos y nietos, como lo único heredable como patrimonio.

La ciudad de Valdivia está llena de esas historias orales y locales. Cada población o barrio ha sido el resultado de los esfuerzos de muchas familias por tener un lugar adecuado donde vivir, aunque muchas veces sus expectativas no se correspondan con la política habitacional. De allí nacen sus problemas y demandas, además de las soluciones alternativas.

La población Menzel forma parte de una de ellas, la de un sector poblacional nacida en la década del ’60. Cada relato está repleto de precariedades, de privaciones, de promesas incumplidas por parte de las autoridades. Y en su párrafo siguiente asoma la luz de mejores días, de una vida con dignidad, al calor de las luchas por la casa propia libradas por ellos.

A través de sus voces pude asomarme a una nueva visión del Terremoto de Valdivia de 1960. Para mí en adelante ya no será sólo el hito que –en voz de los propios valdivianos-, marca el atraso irreparable de la industria local.  El Terremoto del ’60 es también en términos urbanísticos, el inicio de la expansión territorial de la ciudad.

Pero antes de la expansión de los límites de la ciudad, fueron los campamentos de emergencia con sus hileras de rucos los que marcaron el paisaje urbano de Valdivia –y no por un corto período de tiempo, precisamente-.

Gracias a los relatos conservados en la memoria social es que podemos contar la historia de cinco mil personas que fueron damnificados por el terremoto de 1960 y que hoy ocupan todo el sector CORVI y parte de Las Animas en medio de complejos habitacionales levantados en una segunda etapa de crecimiento urbano: la década del ‘90.

A su vez, sabemos que libraron una pelea por la casa propia y luego por los títulos de dominio. Un movimiento social nacido como consecuencia de la pobreza y a la par con el movimiento por la vivienda que se estaban llevando adelante en las ciudades más importantes del País. De allí su contribución al movimiento popular y su participación en el asenso de la Unidad Popular.

En este contexto se politizaron y se organizaron para trabajar en la consolidación de la  vida en la población. Hasta que la Dictadura con su brutal violencia generó el repliegue de las familias de la Menzel hacia el interior de sus viviendas, volcando sus energías al resguardo de la integridad familiar e individual, pero también en los clubes deportivos y en las comunidades cristianas de base.

Es un período caracterizado por una reestructuración económica  y  la expulsión del mercado laboral de muchos obreros que se ocupaban en las empresas manufactureras. La población Menzel experimentó los efectos de la cesantía, viviendo un creciente estado de empobrecimiento de su  población. Las familias no tuvieron otra opción que emplearse en los programas de absorción de cesantía que implementó la Dictadura Militar, con los cuales pudieron paliar parte de sus necesidades económicas.

Desde sus hogares observaron como el movimiento sindical y poblacional del que habían formado parte fue afectado por un nuevo escenario: El proceso de modernización del estado durante la última etapa de la dictadura de Pinochet. En este contexto debieron adecuarse al reordenamiento del código del trabajo, de la educación, la  muerte de la empresa nacional y el nacimiento de la Pymes. Paralelamente, se fueron sintiendo como los grandes perdedores, al constatar que el lugar que habían conquistado para vivir se iba transformando en espacios de habitación de lo que algunas tesis denominan “cesantía estructural”.

Este nuevo orden social y económico en la sociedad chilena, configuró en la población Menzel una dinámica social diferente a la aprendida en los rucos. Los problemas que antes  eran resueltos de manera colectiva, ahora comenzaron a ser de responsabilidad exclusiva de cada una de las familias.  Las organizaciones social dejó de ser útil para canalizar con éxito sus demandas y expectativas por lo que cayeron en el desuso y la deslegitimación, al igual que con los dirigentes de turno.

Por lo que al volver la democracia, se encontró a una población social y culturalmente diferente a las décadas pasadas. Las familias habían aumentado al igual que los índices de pobreza. Algunas zonas de áreas verdes estaban ocupadas por familias de allegados viviendo en zonas de campamento popular. La infraestructura urbana se había deteriorado gravemente. Cuarenta años de antigüedad hicieron mella, en el alcantarillado, alumbrado público y pavimentación. Por su parte, las viviendas conquistadas por el movimiento de pobladores, presentaban serios problemas estructurales. El desgate y la fatiga material de techumbres, paredes y pisos necesitaba reparación y en algunos casos una reconstrucción total.

Nuevos complejos habitacionales habían sido levantados y anexados. Situación que había modificado irreversiblemente el diseño urbanístico que se había contemplado para la población Menzel en sus orígenes. Al mismo tiempo, los nuevos sectores poblacionales pasaron a pertenecer administrativamente  a la Unidad Vecinal Nº 15 Menzel, ordenamiento territorial definido desde la municipalidad y que se inauguraba en toda la ciudad.

La población que había protagonizado la pelea por la casas, había envejecido y retirado de la vida pública. Las nuevas generaciones nacidas en dictadura desconocían por ende, el trabajo y el esfuerzo histórico de sus padres y abuelos; abriendo con ello una brecha generacional al interior de la población difícil de romper para los interesados en retomar los planes que habían sido obligados a abortar.

La segregación y la discriminación en el plano social, la desconfianza entre los vecinos, se había convertido en un fenómeno social nacido del temor a las diversas formas de represión que tuvieron lugar en el sector. La dictadura había instalado el temor como un factor estructural. Por tanto el miedo a perder el empleo, a la segregación social  e inclusive a ser castigado físicamente, conjugó un nuevo escenario que ayudó a sentar las bases del desarme del tejido social.

A ello se le sumó que por las calles las redadas y los controles de identidad se habían vuelto comunes, al igual que la vagancia y las riñas callejeras. Por lo que la antigua población constituida por familias de luchadores sociales y antiguos habitantes de los rucos, ahora era considerada policialmente peligrosa. Todo ello contribuyó a construir una imagen estigmatizada del sector y dio señales claras de un deterioro del control que tenían los pobladores sobre su territorio.

No obstante, las elecciones de la Junta de Vecinos con su gran convocatoria, no sólo entregan pistas, sino que hacen pensar que la descomposición del tejido social del que hablan los pobladores de la Menzel, se consolida durante los primeros años de democracia y no durante la dictadura militar. Por lo que hay razones para creer que el pacto de la concertación y un sector de la derecha despliegan una política desectructurantes que cambian las formas de participación conocidas por los pobladores.  Ejemplos de ello son la erradicación del campamento Simón Bolívar y la aparición de los programas de pavimentación participativa. Lógica que termina por aniquilar al movimiento popular conocido y practicado por los ruqueños de la población Menzel y la configuración de su estado actual.

En fin, los pobladores, “aquellos que desde la formación de las ciudades han estado viviendo en las márgenes de las urbes” (M. Garcés, 2004) y en condiciones de precariedad económica merecen más que una reseña histórica para potenciar la participación, la vida en comunidad y las actividades culturales en la población. Merecen que sus esfuerzos, fracasos, sus sueños, sus pérdidas y su diversidad, sean consideradas en la historia oficial de la ciudad, reconociendo sus contribuciones en cada una de las etapas del desarrollo urbano de Valdivia.

Por lo que hacer historia local implica tomar con seriedad cada una de las historias barriales, aunque algunas se parezcan en su línea del tiempo. Significa trabajar en su recopilación no sólo con un afán de egocientista, o como uno de los tantos productos comprometido para el programa.

Implica, además reconocer su importancia, detenerse en cómo vivieron los acontecimientos, cuáles sus hitos históricos, cuáles son y fueron sus aportes para transformarlos en un documento escrito e inscribirlos en la páginas de la historia regional y nacional. Tal cual como se hace con los vencedores de la historia de Valdivia. Pero como primera cosa dejar que sean ellos quienes guíen los  hitos y acontecimientos de los que han formado parte.

Por todo ello, este libro es esencialmente un instrumento puesto al servicio de los pobladores.

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