politica

Por Cari Álvarez Torres,

Secretaria General FEUACh

Sorpresa me causó el titular del Diario Austral de este sábado. “El 71% de jóvenes valdivianos no quiere participar en política” señalaba la sucursal valdiviana de El Mercurio. Sorpresa porque no me cuadraba con el protagonismo que hemos tenido siempre los jóvenes en las movilizaciones sociales de la ciudad, y que se expresó de manera histórica durante el año pasado 2011.

Cabe señalar que dicha conclusión es resultado de una encuesta realizada en la ciudad de Valdivia por el Instituto Nacional de la Juventud en conjunto con el Centro de Estudios Prioridad, y que en su mayoría apunto a jóvenes entre los 15 y los 20 años, ya que de los 305 encuestados, el 66% se encontraba en este intervalo etáreo.

Nos dimos el trabajo de revisar la Encuesta completa y tenemos que decir que nuevamente, aunque no es raro, el Diario Austral se equivoca. Nuestra conclusión no es que los jóvenes no quieran participar en la política, sino que los jóvenes estamos demandando una nueva política. Esa conclusión, es mucho más coherente con lo ocurrido durante el año pasado. Veamos por qué.

La encuesta se divide en 3 partes: cultura, participación social y política. Ya en la primera parte, sobre cultura, se evidencia claramente una mayor tendencia a la búsqueda de ampliación del capital cultural superando las expresiones culturales y artísticas de tipo “elitista” o destinadas a reducidos grupos sociales que las practican y/o consumen, tales como las exposiciones de arte, el teatro y la danza. Al contrario, se imponen las expresiones culturales de tipo popular o de masas, tales como el cine, los conciertos o la lectura de libros. Estas últimas formas son reconocidas por los jóvenes como más relevantes para el desarrollo (67% en total) que las expresiones más “elitistas” (las exposiciones de arte, el teatro y la danza sólo es reconocida por un 30% como relevantes para el desarrollo). De la misma forma, el 86% de los jóvenes reconocen que faltan los espacios en Valdivia para la cultura, a pesar de que al 92% de ellos les importa.

Nuestra conclusión es que, no es raro que los jóvenes manifiesten mayor interés por el cine, los conciertos o los libros, que fueron las formas preferentemente difundidas por el movimiento estudiantil, y al contrario no les interese mucho la danza, el teatro o las exposiciones culturales, que son las expresiones preferidas por la Corporación Cultural Municipal. Por tanto, estamos dando en el clavo, y las autoridades políticas (el Municipio) no. En esto, una cifra importante es que el 56% no sólo quiere ser consumidor de cultura, sino participar directamente de la creación de la misma. Ese es un dato común a nuestra generación: dejar de ser espectadores y pasar a ser protagonistas de nuestra propia historia y destino.

En la segunda parte, sobre participación social, si bien el 77% declara no participar en ninguna organización, el 57% de ellos declara “querer participar” en una. Por lo tanto, el tema no es que los jóvenes no quieran participar, sino que las organizaciones sociales que existen no los convocan. Aquí hay que colocar la mirada en las practicas de las organizaciones sociales que, en general, tienden a reducir sus capacidades transformadoras en función de la creación de redes clientelistas con los Gobiernos de turno para acceder al financiamiento de proyectos. Nosotros creemos que la crisis de convocatoria de las organizaciones sociales (como las de voluntariado) precisamente pasa por su excesivo énfasis en la práctica netamente gremial, apolítica o neutral ante los procesos sociales. Lo que ha ocurrido en el último tiempo parece indicar todo lo contrario, es “el momento” en que los jóvenes queremos participar de organizaciones que puedan transformar la realidad, y eso únicamente se hace desde la política.

Finalmente, en cuanto a la política misma, el Diario Austral mal entiende las cifras del estudio. En efecto, el 80% de los jóvenes tenemos claro que nuestro ingreso a la política es gravitante para renovarla o transformarla, ya que sabemos que es el tiempo de nuestra generación. Pero, no debemos interpretar  – cómo hace el Diario Austral – que el 71% de los jóvenes que expresa no querer ingresar a la política, no quiera participar de ella.

No se trata de eso, sino que debemos diferenciar, por un lado, lo que la política actualmente es, y por tanto a lo que tendríamos que entrar de acuerdo a su lógica, que claramente no nos atrae, por eso el 73% no ingresaríamos a las juventudes políticas de los partidos legales: UDI, RN, DC, PS, PPD, PRSD. Eso debemos diferenciarlo de la política que, por otro lado, queremos inventar y que estamos construyendo nosotros mismos.

La filial local de El Mercurio no es capaz de interpretar bien a los jóvenes, y es lógico en un medio que ha contribuido a crear y mantener la política tal como está, que cómo la misma encuesta señala está llena de vicios. Si no queremos entrar a la política actual es porque el 60% entendemos, según la encuesta, que su problema radica en la indiferencia a la ciudadanía. Y, precisamente esa ciudadanía somos nosotros mismos, los jóvenes que estamos convocados a transformar el país.

En definitiva, el 80% de los jóvenes tenemos claro que depende de nuestra generación transformar y revolucionar el país, pero, de ese 80%, el 71% tenemos claro que no podremos hacerlo ingresando a la política tal como está, tal como se nos muestra. En definitiva, ese 71% expresa también la necesidad de transformar la política y a los actores políticos. Ese es nuestro desafío, ya sea desde la acción social, nuestros espacios de amistades, los centros de estudiantes, organizaciones culturales y por su puesto en las Federaciones de Estudiantes.

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