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Conservación Marina está desarrollando a través del programa Explora Conycit  un  proyecto que  permite que  niños y niñas de  las escuelas básicas de Curiñanco, Los Molinos, Niebla, Corral y Chaihuín  reflexionen sobre la relación del ser humano y el mar, utilizando como herramienta investigativa la indagación etnográfica de las prácticas y significados de  los ecosistemas marinos costeros a través de la historia reciente del territorio.

Con este fin realizó durante el primer semestre de 2014, múltiples talleres introductorios con los niños y niñas de estos establecimientos, para que conozcan y comprendan la presencia e importancia de los pueblos originarios en América Latina, así como sus aportes a nuestra alimentación. Otro aspecto importante que ha desarrollado es un acercamiento al conocimiento ancestral que posee el pueblo mapuche lafkenche en su territorio.

En la Escuela

En la sala multiuso, los niños y niñas han preparado una mesa con jugo y galletas. Han llegado el lonko de la comunidad de Los Molinos, Juan Huichicoi Toledo y la lamgen Lucy Chicoi Collilef, que traen una sopaipillas para compartir. También han llegado apoderadas para acompañar a sus hijos e hijas en esta celebración para comunicar los alcances de este proyecto que pretende los niños y niñas reflexionen respecto a la relación del ser humano con el mar.

Enrique Jaramillo, profesor encargado de la Escuela de Los Molinos nos cuenta sus impresiones respecto al proyecto Etnografía del Mar.

“A mi me gusta que los niños puedan investigar sobre sus raíces para que conozcan como era la vida antiguamente. Si bien en la actualidad hay comodidades, la gente no cuida la tierra, el aire o el mar.   Me parece  que es importante que los niños internalicen que sus raíces vienen del pueblo mapuche”.

Julia Curamil, apoderada de la escuela, nos plantea lo importante de valorar la cultura mapuche con los niños y niñas:

“Yo soy mapuche, vengo de Puerto Saavedra y me parece que es importante que los niños conozcan nuestra cultura.  Me parece que es importante además que aprendan a cuidar el medio ambiente y que conozcan a las personas que habitan este territorio   ya que conocerán cosas nuevas y de las cuales podrán interiorizarse directamente”.

Algunos niños pasan al frente de la sala multiuso y explican los aprendizajes que han obtenido en los últimos talleres, hablan de los aportes alimentarios de los pueblos originarios en América Latina como la Papa o el Choclo y nos cuentan sus impresiones respecto a los talleres:

“Hemos aprendido de los alimentos y de la cultura que tenían los pueblos originarios de Chile. Y ahora eso de conocer a una comunidad va ser divertido e interesante ya que conoceremos la cultura mapuche” “Esperamos conocer mas cosas respecto a los pueblos  originarios y de la cultura mapuche, yo soy mapuche, mi apellido es Curamil que significa piedra de oro”

También los niños nos hablan de la vida en la costa y de su preocupación por su entorno:

“Algunas veces acá en la costa  hace  frío. Jugamos a la pelota en la playa. Sacamos cosas del mar: choritos, locos, cholgas, sierras.  Eso sí igual  hay basura en la playa, ya que la tiran en otros lugares y por las mareas queda acá. Está mal tirar  basura al mar, ya que afecta a los pingüinos y otros animales, no hay que botarla y reciclarla”.

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Tras la presentación de los niños, Verónica Rojas, de la  ONG Conservación Marina nos explica en más detalle en que consiste el proyecto:

“Con los niños y niñas de las diversas  escuelas de la  costa valdiviana: Niebla, Los Molinos, Chaihuín, Corral y Curiñanco nos vamos hacer la pregunta ¿Por qué tenemos esta relación con el mar?  Y vamos a salir a hacer entrevistas a distintas personas y pescadores. También vamos a comer, pues le vamos a preguntar a las personas que cosas comen hace tiempo, también averiguaremos como se pescaba antes y ahora.  Después de hacer estas entrevistas, cada escuela presentará  un diario mural para que todos conozcamos que fue lo que descubrieron en cada territorio”

 

Conversamos con el lonko Luis Huichicoy Toledo, presidente de Comunidad Mapuche de Los Molinos:

 

“Nos reunimos y levantamos con nuestra gente en comunidad para rescatar y mantener la cultura mapuche. Antiguamente se decía que se realizaban nuestro Nguillatún y We Xipantu allá por San Ignacio, por allá al lado del cementerio, hace doscientos años aproximadamente. Somos cinco comunidades indígenas que estamos aquí en la costa y que todos los años celebramos el We Xipantu y estamos trabajando la salud y la educación de nuestro pueblo”

 

Luego  la Lamgen Lucy Chicoi Collilef, compartió con los niños y niñas de la escuela el siguiente relato respecto a los tiempos antiguos:

 

“Antiguamente la única manera de llegar desde Curiñanco a Niebla era a pie. La gente se levantaba temprano y caminaba. Luego la gente tenía caballos y ahí se demoraba menos, Después la gente se iba en micros ahí en el muelle de Niebla, también estaba la embarcación a vapor y de ahí llegaba a Las Mulatas, y después de ahí tomar otra locomoción y llegar a Valdivia. O sea, si vivían en curiñanco debían tomar caballo, después la micro, luego el bote y el vapor. También había gente que andaba en carreta, pero eso se demoraba mucho más. Una antes andaba a pata pelá, yo anduve así hasta los 24 años. Me crié en una ruca, en medio del fogón, comiendo frutos silvestres y todo aquello que la tierra o Ñuke Mapu nos da. Antes se comía de manera mas natural, mi madre preparaba el catuto, el mudai, la harina tostada, el charqui,  se ocupaba la grasa de cordero y de vacuno para cocinar y no aceite, y toda la gente estaba sana, no como ahora que todo el mundo está enfermo por tanta comida chatarra intervenida. ¿Qué era mejor? ¿Antes o ahora? Antes uno andaba a pata pelada y no se enfermaba, ahora los niños se sacan los zapatos y se enferman de inmediato. Antes uno iba al mar y sacaba alimentos, pero ahora está todo contaminado. El mismo pescador le echa aceite a su motor, la gente se come un dulce y el envoltorio lo bota. Nosotros los mapuche, tratamos en lo posible de no contaminar. La gente  no cuida el planeta, siendo que la idea es que desde el grande hasta el más chiquitito cuidemos la tierra, por que es un bien para todos nosotros. Si tiramos las cosas al suelo, contaminamos el agua, el aire, la tierra”

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Se levanta una palabra entre los asistentes y una apoderada pregunta respecto a la relación del Pueblo mapuche Lafkenche con la naturaleza:

“¿Por que nos llamamos mapuche lafkenche?  Por que vivimos al lado del mar, en la costa Nosotros estamos conectados con la tierra, ya que todo lo que está en la tierra está vivo: el pasto, los árboles, todo. Nosotros vamos al monte y pedimos permiso para entrar, sacamos una planta para medicina o para comer, pedimos permiso para sacarle una ramita o un pedacito. El hecho de que antes, nosotros anduviéramos a pata, era para estar en más contacto con la tierra. La tierra para nosotros significaba salud, alimento. Todo lo que nosotros hacemos significa un contacto con el cielo,  la tierra, la luna y con el mar: es un contacto con todas las cosas. Nosotros celebramos el we xipantu, por que la tierra empieza a renacer, empiezan a salir los nuevos brotes. El cambio de luna tiene un contacto con la tierra,  con los animales y  los pájaros”;  reflexiona y explica la lamgen Lucy Chicoi frente a todos y todas, los niños, niñas, los grandes y los chicos, que nos quedamos pensando respecto a la conexión que tenemos con nuestra Ñuke Mapu, con nuestra madre tierra.

 

Etnografía de la Mar: El Proyecto y sus alcances

 

Conversamos con Natalia Barría, antropóloga y coordinadora del proyecto, quien nos explicó  los objetivos del taller:

“La particularidad del proyecto  Etnografía de la Mar busca acercar a las Ciencias Sociales a los estudiantes de quinto a sexto básico, el proyecto esta centrado en realizar 20 jornadas de trabajo y  5 de esas sesiones indagar respecto a los pueblos originarios y el poblamiento americano. En una segunda parte los niños y niñas deben investigar respecto a la gastronomía, el trabajo y la producción, las artesanías y a las historias y leyendas de los territorios donde se emplazan sus escuelas”

Una vez finalizada esta segunda parte de investigación los niños y niñas de las escuelas debieran desarrollar videos o diarios murales, así como materiales  que se expongan en una feria final en la que se reúnan las experiencias de investigación de las cinco escuelas.

“Se vuelve necesario en la idea de trabajar con la identidad de los niños y niñas, pues muchas veces desde estas escuelas costeras, los niños y niñas deben emigrar a otros lugares y finalmente es importante generar esa raíz, ese arraigo al lugar a la historia y a la identidad; permite sentirte orgulloso  de donde uno viene, independiente hacia donde vayas o te dirijas. Conocer sobre la historia de tu lugar es súper importante rescatarla para que entiendan los procesos que ahí se viven”. Nos explica Natalia Barría respecto a los alcances de Etnografía de la Mar.

Durante el segundo semestre de 2014, los niños y niñas podrán indagar en la presencia mapuche en el territorio, en el auge y caída de la industrialización del Puerto de Corral, la explotación forestal del Alerce; la creación de reservas naturales, los aspectos culturales y su interrelación con los bienes comunes del territorio como la pesca, la recolección de orilla y el trabajo de mar.

Natalia Barría nos explicó finalmente como se imagina a los niños y niñas luego de pasar por esta experiencia de utilizar herramientas de las Ciencias Sociales para conocer su territorio:

“Me gusta imaginar que los niños y niñas conocen más de sus localidades y que pueden visualizar que cosas en común tienen con otros niños de otras localidades costeras. También importante es que desarrollen esta inquietud por investigar de lo que sucede en sus territorios y que conozcan a personas que están vinculadas a la historia de su localidad”.

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