La publicación que será presentada en Valdivia, contiene los resultados del proyecto de
investigación “Leer en dictadura: experiencias de mujeres que resistieron a la censura del
libro en Chile (1973-1990)”, financiado por el Fondo del Libro del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

“Nosotras somos la resistencia” es el libro que este jueves 28 de mayo a las 17:30 horas
será presentado en la sala Multipropósito Jorge Barcena de la Facultad de Humanidades,
de la Universidad Austral de Chile. La publicación que también está disponible de forma
digital en el sitio web de la editorial Nutram Lawen, contiene parte de los testimonios de
mujeres que fueron integrantes de organizaciones políticas y sociales que resistieron a la
dictadura liderada por Augusto Pinochet.
Así, el libro es producto de un extenso trabajo desarrollado entre 2024 y 2025 por las
investigadoras valdivianas Bernarda Aucapan y Cecilia Lagos, y financiado por el Fondo del
Libro y la Lectura del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, convocatoria
2024.

En total fueron 12 mujeres las que compartieron sus vivencias de aquella época en relación
al libro y a la lectura, elementos que según los resultados del estudio, habrían sido
fundamentales para la supervivencia de muchas personas en dicho contexto represivo.
Según la antropóloga Bernarda Aucapan, el proyecto se originó en la conmemoración de los
50 años del golpe de Estado de 1973 y a partir del trabajo que junto a la profesora de
Lenguaje Cecilia Lagos, vienen realizando hace años en torno a las práctica lectoras en
diversos ámbitos y contextos.
“A propósito de los 50 años del golpe de Estado, nace la idea con Cecilia Lagos de elaborar
una investigación que mezclara tres elementos fundamentales del trabajo que veníamos
realizando hasta ese momento: la perspectiva de género, los derechos humanos y el
vínculo con el libro y la lectura. Históricamente el trabajo político de las mujeres ha sido
invisibilizado, por lo que nos pareció relevante mostrar ese rol, porque creemos y así lo
constatan los resultados de esta investigación, que las mujeres tuvieron un rol activo en la
resistencia y en la lucha por la vuelta de la democracia”, explicó Bernarda Aucapan.
Por su parte, Cecilia Lagos destacó la relevancia de que se realicen este tipo de proyectos:
“La importancia de esta investigación es que nos otorga un relato que permite entender que
a pesar de la adversidad y de lo complejo que pueda ser un contexto represivo, de una u
otra forma sí se puede sostener la resistencia. En este caso, fue fundamental el trabajo
colaborativo que estas mujeres hicieron y mantuvieron a pesar de la amenaza constante en
contra de su integridad y la de sus familias”.


El libro y la lectura como un derecho social

Según la obra, que realiza un completo análisis del contexto sociopolítico chileno de esa
época, previo a la dictadura el libro y la lectura fueron concebidos como herramientas que
permitirían ampliar la educación y la movilidad social: “En el periodo previo a la dictadura, el
libro fue concebido como un objeto de orgullo y una herramienta de emancipación; la lectura
circulaba sin restricciones en espacios públicos y privados, desde los quioscos ubicados en
sectores populares hasta las bibliotecas universitarias, articulando un proyecto país que
apostaba por una ciudadanía culta y con conciencia social”.
A diferencia de lo que ocurrió tras el golpe de Estado ejecutado por la junta militar, cuando
el libro se transformó en un elemento peligroso y estigmatizado: “Tras el golpe de Estado, el
libro fue resignificado como un “material subversivo” y una “evidencia judicial” capaz de
poner en riesgo la libertad y la vida de las personas. En los relatos recopilados se narra
cómo, para los agentes represivos, poseer libros, material impreso o boletines artesanales
servía para ser acusadas de terrorismo”, detalla el libro “Nosotras somos la resistencia”.
El volumen que fue editado por Nutram Lawen e ilustrado por Marcela Gormaz, más
conocida como Bluoscuro, también detalla parte de las estrategias y acciones que las
mujeres entrevistadas ejercieron para lograr no sólo la preservación del libro y del acto de
leer textos prohibidos, sino que también para continuar informándose sobre la contingencia
represiva e instruyéndose políticamente de forma individual y colectiva.
Aquello les permitió continuar ejerciendo su libertad intelectual y aplacar emocionalmente lo
que significó enfrentar un periodo dictatorial en los distintos ámbitos de su vida doméstica,
clandestina, social e incluso de prisión política.